Escondida entre grandes bloques de granito, la Cueva del Monje es uno de esos rincones que despiertan la curiosidad desde el primer instante. El silencio del bosque, la forma caprichosa de las rocas y la sensación de refugio hacen que la imaginación complete lo que la historia no siempre puede contar. Un lugar donde naturaleza y misterio parecen caminar de la mano.