El Castro del Castillo de Prellezo ocupa una estrecha península sobre el Cantábrico, un lugar elegido hace más de dos mil años por su posición privilegiada y su fácil defensa. Hoy, el viento, el mar y los prados han suavizado las huellas del pasado, pero el paisaje sigue conservando la esencia de uno de los castros marítimos mejor preservados del norte peninsular.